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La única proteína receptora visual que había sido estudiada con cierta intensidad hasta ese momento era la rodopsina
bovina, proveniente de las células de tipo bastón de los ojos de las
vacas. Los científicos habían purificado la rodopsina vacuna y habían
deducido la secuencia de un fragmento del ADN que codificaba para la
misma. Nathans usó esa información para construir un cebo—un ADN de
cadena simple—y con el mismo pescó, en un mar de ADN bovino, el gen
completo que codifica para la rodopsina bovina.
Luego, usó parte de este gen bovino como cebo para atrapar, en la
mezcla de ADN de una célula humana, al gen que codifica para la
rodopsina humana. Esto le llevó menos de un año "porque los genes que
codifican para las rodopsinas humanas y bovinas son virtualmente
idénticos, a pesar de los 200 millones de años de distancia evolutiva
entre el ganado y los humanos", dice Nathans.
Sin embargo, el intento por descubrir los genes humanos para los
receptores del color, resultó ser más desafiante de lo esperado, dado
que estos genes no están tan íntimamente emparentados con los genes
para la rodopsina.
Nathans empezó a escudriñar a través del ADN de sus propias células.
"Me di cuenta que yo podría ser una fuente ilimitada de ADN, mientras
me mantuviera comiendo", dice. Finalmente, pescó algunas piezas de ADN
que pertenecían a tres tipos diferentes de genes, cada uno de los
cuales estaba claramente emparentado con el gen de la rodopsina.
"Esta coincidencia—tres genes, tres tipos de conos—no escapó a
nuestra atención", dice. Además, dos de estos genes estaban presentes
en el cromosoma X—"exactamente lo que uno debiera esperar", dice
Nathans, "dado que los defectos en la visión para el color rojo y verde
están asociados con el cromosoma X".
Alrededor de 10 millones de hombres americanos, el 7 por ciento de
toda la población masculina, ya sea no puede distinguir el color rojo
del verde o ven el rojo y el verde de una forma diferente al resto de
las personas. Esta es la forma más común de las cegueras para los colores,
pero sólo afecta al 0,4 por ciento de las mujeres. El hecho de que la
ceguera para los colores sea mucho más frecuente entre los hombres,
implica que el gen involucrado, al igual que en el caso de la
hemofilia, es llevado en el cromosoma X, del cual los hombres tienen
una sola copia. Como en la hemofilia, las mujeres están protegidas
porque tienen dos copias del cromosoma X; un gen normal en uno de los
cromosomas generalmente puede compensar a uno defectuoso presente en el
otro cromosoma.
Wald y otros habían identificado que en hombres ciegos al color, los
conos verdes o rojos funcionaban inadecuadamente o no funcionaban para
nada. Wald sugirió que los genes de los receptores para los colores
rojos y verdes, estaban alterados en esos hombres. El también pensó que
estos genes debían estar ubicados unos cerca de otros en el cromosoma
X. Este ordenamiento en tándem, que Nathans confirmó, probablemente
resulte de la duplicación de un segmento de ADN, en primates, que
ocurrió alrededor de 40 millones de años atrás.
Los primates de Sudamérica, que provinieron del continente africano
por aquel entonces, poseen sólo una única copia funcional de un gen
rojo o verde, de manera muy similar a los hombres ciegos para los
colores. Pero en los primates del viejo mundo, monos de Africa y
ancestros de los humanos, un gen primordial rojo y verde debe haberse
duplicado y, entonces, divergido levemente en la secuencia, produciendo
la separación de los receptores en tipos rojos y verdes.
En concordancia con este concepto, Nathans encontró que la secuencia
de ADN de los genes para los receptores rojos y verdes, difería sólo en
un 2 por ciento, evidenciando un origen común y una divergencia
reciente.
Nathans no es ciego para los colores. Antes de usar su ADN, controló
minuciosamente su visión para los colores para asegurarse que la misma
era normal. Sin embargo, uno de sus descubrimientos iniciales presentó
un misterio: entre el principio y el fin de su cromosoma X, no sólo
había dos genes para los receptores rojos y verdes sino que también
había una copia extra del gen para el receptor verde.
Y esta fue la explicación sobre la frecuencia de la ceguera para los
colores que realizó. Debido a que las secuencias de ADN de los genes de
los receptores rojos y verdes son muy parecidas y debido a que se
alinean desde el principio al fin, es fácil que ocurran errores durante
el desarrollo de los óvulos y de los espermatozoides, dado que el
material genético es replicado e intercambiado entre los cromosomas.
Un cromosoma X, como en el caso de Nathans, puede recibir el gen
extra de un receptor verde, por ejemplo, o tal vez hasta dos genes.
Esto no es dañino. Pero, entonces, el otro cromosoma con el que está
intercambiando pedazos de información genética es dejado con un solo
gen del receptor rojo. El hombre que herede este cromosoma ligeramente
truncado, será ciego al color, al ser privado de la información
genética necesaria para hacer un receptor verde.
Más del 95 por ciento de todas las variaciones en la visión de los
colores en humanos, compromete a los receptores rojos y verdes en los
ojos de los hombres. Es muy raro para cualquiera, sea hombre o mujer,
ser "ciego" al extremo azul del espectro. Nathans aportó una
explicación genética para este fenómeno. Mostró que el gen que codifica
para el receptor azul se ubica en el cromosoma 7, que se comparte por
igual entre hombres y mujeres, y que este gen no tiene ningún vecino
con una secuencia similar de ADN. La ceguera al color azul es causada
por una mutación simple en este gen.
© 2007 Howard Hughes Medical Institute.
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Rodopsina, la proteína receptora en las células de tipo bastón, cruza la membrana de los discos...
 
Generalmente, una copia normal (x azul) de un gen en el cromosoma X es suficiente para el funcionamiento normal...
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